Son palabras que se dicen rápido, pero que permanecen mucho tiempo y acaban influyendo en cómo niños y niñas se perciben a sí mismos/as.
A veces no parece violencia. Pero lo es. Porque limita, condiciona y reduce posibilidades.
La infancia merece desarrollarse con todas sus oportunidades abiertas, no dentro de definiciones que las cierran.
Esto también forma parte del buen trato.



